Eduardo Martos Escritor y Mentor de Escritura Creativa

Tagpoesía

Lugares no demasiado lugares

L

A Óscar, Ara y Driss

Ciertas reuniones
no se hacen en un lugar,
sino en un momento
o en una sucesión
de momentos salteados.
Uno va recordando,
otro añade una circunstancia,
y entre todos reinventamos
aquella memoria colectiva.
Creemos ser inmunes
a estos viajes en el tiempo.
Pero siempre, sin excepción,
se quedan con algo nuestro.
Una carcajada, una mueca,
la muletilla gastada y frágil
que nos sigue pareciendo
ingeniosa y válida.
Volvemos a esos pasados
para contenplarnos
un poquito, como personas
imperfectas pero llenas
de incertidumbres,
como seres indefensos
que cargan con sus miedos
ocultos en la espalda.

Amor metálico

A

Vuelvo al podcast, quién sabe por cuánto tiempo. No esperéis regularidad, ni una temática concreta, ni siquiera un tono. Como yo, este podcast será volátil y disperso, lleno de dudas, incertidumbres y miedos.

Roto

R
Roto,
hecho de tiritas
de ti mismo.
Inservible,
o útil solo
para llorarte
y saberte quebrado.
Te arrugas,
te acurrucas,
intentas que el sueño
te aleje del dolor,
pero siempre vuelve,
incluso ahí,
en lo más recóndito,
en tus sueños
que ya no te abrigan,
que no te consuelan,
que no te dan
descanso.
Y al final,
herido de ti,
te tumbas
respirando apenas,
cansado y eternamente
moribundo,
esperando que nadie
te descubra,
que el mundo
te olvide,
que tu tragedia
se disuelva.

Fruto del dolor

F

A Ascensión, Alberto, sus familiares

(especialmente sus hijos),

con todo el cariño de mi alma

I

No fue el llanto que rompe

después de la tragedia.

La noche ya lloraba crudamente,

se derramaba impotente

contra el empedrado

porque sabía lo inevitable.

 

La mañana,

como la marea de un mar ebrio

y abatido,

abandonó al margen

tres rosas que habían sido blancas.

Horas sonámbulas mediaban

entre el estruendo

y el crujir del unánime corazón

más de mil veces fulminado.

 

Nada cuesta imaginar el paseo,

las rosas en la mano,

el acecho chacal.

Nada cuesta recordar

el dolor que nunca se abrazó al olvido,

ni las noches abismales

donde se retuerce

sin descanso

el último instante de agonía.

 

Pero nadie puede ser quien esperaba,

al abrigo de sueños inocentes,

el regreso de unos padres

bruscamente ausentes.

 

Nadie puede recordar

todas las palabras de consuelo,

las caricias recibidas

y las ausentes,

las buenas noches

que faltaban al día siguiente.

 

Todos los años,

cuando llega esta tristeza,

me abate la certeza

de no poder servir de aliento,

haber sido feliz,

seguir viviendo.

Esos detalles,

esas breves satisfacciones

que nosotros malgastamos

y ellos ya no tienen.

 

II

Aquí os arrancaron

de las horas,

aquí os congelaron

para siempre

unos viles carroñeros

del infierno.

 

En esta calle apartada,

silenciosa,

en este fragmento

de muros y puertas y ventanas,

descansa vuestra memoria imperturbable.

 

Cuando las noches solitarias

os visitan,

¿no os cuentan

que os lloramos todavía,

que nadie os ha olvidado?

¿No os cuentan

que dos flores misteriosas

crecen al amparo de la sombra

en la esquina maldita

donde os perdimos de vista?

 

Desde los adoquines impasibles

os hago en las alturas,

fuera de aquí,

en un lugar

donde la miseria,

el odio,

la violencia,

el rencor y la locura

ya no os tocan ni os alcanzan.

 

 

Nota: Poemas publicados originalmente en la revista Margen Cero.

Recuerdos

R

Cuando la voz se quiebre, cuando la hora ya no importe, los recuerdos vendrán de muy lejos a ninguna parte. Se desparramarán buscando el lugar en el que solían cobijarse y no hallarán más que un calor que se disipa, un silencio trémulo. Soñarán con lo que fueron, lentamente irán cayendo en el letargo y se perderán para siempre.

Y alguna vez, en el futuro, resurgirán como si fueran nuevos en la mente de otro alguien.

Entrelazados

E

Entrelazamiento cuántico

Entrelazamiento cuántico

Estuvimos entrelazados
pero el azar nos separó.
Ahora, en un lugar remoto
y oscuro, lejos de toda luz,
de toda esperanza, oigo cada uno
de tus pasos,
cada giro de tu cuerpo
perfecto.
Y te tengo
sin tenerte.
Y me muero
por saber
de ti.

Por favor, sea breve (II)

P

Por favor, sea breve (II)

Esta noche seguiré dando la tabarra con mis letras en el apasionante ciclo Por favor, sea breve, pero esta vez con micropoemas. Si no sabes lo que es, te gustan o los odias, acércate. Es una ocasión interesante para aprender, disfrutar o levantar pasiones, según sea tu caso. No vengas si te resulta indiferente, porque eso se parece mucho a no ser y nos acabarías contagiando.

Una vez más, agradezco a Rocío y a Marta que me hayan invitado a participar, lo cual tiene mucho mérito teniendo en cuenta que ya me sufrieron el martes pasado.

Allí os espero a (casi) todos.

P.S.: Me he tomado la licencia de dirigirme a ti y a vosotros indistinta y confusamente, que para algo esto es un blog sobre literatura.

Este abrazo

E

Este abrazo te acompañará siempre. Aunque el tiempo lo borre de tu memoria, seguirá ahí, latente, como una sensación indefinida pero agradable y reconfortante.

Algún día, cuando más necesites este abrazo, esa sensación volverá y te envolverá con todo mi amor. Y ahí nos encontraremos, para siempre.

Eduardo Martos Escritor y Mentor de Escritura Creativa
Lapso

Sobre mí

Eduardo Martos

Soy Eduardo Martos, y ayudo a los escritores a encontrar su voz. Soy escritor, y con el tiempo me he convertido en mentor de escritura creativa para que otros autores no tengan que recorrer caminos tan arduos como los míos.

Si quieres saber cómo puedo ayudarte, ponte en contacto conmigo y háblame de ti, de tus anhelos y de tus inquietudes.

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