31
mar 15

Volver

A Auxi, con todo mi cariño

Neil deGrasse Tyson sugería que en nuestro universo, visto desde una realidad con más dimensiones, no tendría sentido hablar del tiempo que pasa. En esa realidad, puedes moverte por el tiempo como aquí nos movemos por el espacio. “¿Cuándo naciste?”, preguntaba. “Siempre estás naciendo”, se respondía. “¿Y cuándo vas a morir?”, preguntaba. “Siempre estás muriendo”, se respondía.

Aun como un mero ejercicio estético, es hermoso pensar que en alguna otra parte, una conciencia que podría ser la nuestra, vuelve a vivir los instantes más recónditos de nuestra vida. Y mientras, desde aquí, nosotros podemos volver a vivir los de quienes ya se han ido.


08
mar 15

Todas las calles

Fotografía: Joan Colom

Fotografía: Joan Colom

Al calor de la memoria de un viejo bandoneón, recorrieron todas las calles de entonces, amparados por la tenue luz de las todavía antiguas farolas. Quiso mirarla lentamente a la luz de la luna, con el río a la espalda, deseando que al amanecer se le olvidara aguarles la fiesta. Una vez más, como tantas otras veces, no fue capaz de decirle con los labios lo que sus ojos se morían por confesarle. Los pájaros anunciaron la claridad que se venía, y el hechizo empezó a disiparse. Frente a su raído abrigo de tres cuartos, con el bolsillo desbocado por el peso de la botella de ginebra, el cabello se fue tornando vegetal, las manos de madera y los ojos, llenos de lágrimas de esperanza, dos secos nudos de tiempo. Allí la conoció años o siglos atrás. Allí, a lo lejos, incapaz de acercarse siquiera, siguiendo siempre sus paseos nocturnos al amparo de las antiguas farolas.


21
feb 15

¿Qué somos?

¿Accidentes probabilísticos que tienen la ilusión de sentir, de trascender? ¿Una mezcla indefinible de incontables entidades que se afanan por prolongar su propia existencia difusa? ¿Autómatas que trabajan y, a veces, sueñan con otros mundos? ¿Sueños que alguna vez dejarán de ser soñados por alguien?


21
feb 15

Círculos

Hay días en los que todo cambia para que todo siga exactamente igual.


12
feb 15

Recuerdos

Cuando la voz se quiebre, cuando la hora ya no importe, los recuerdos vendrán de muy lejos a ninguna parte. Se desparramarán buscando el lugar en el que solían cobijarse y no hallarán más que un calor que se disipa, un silencio trémulo. Soñarán con lo que fueron, lentamente irán cayendo en el letargo y se perderán para siempre.

Y alguna vez, en el futuro, resurgirán como si fueran nuevos en la mente de otro alguien.


25
dic 14

Dos años

Ayer, este blog cumplió dos años. En todo este tiempo, mi relación con él ha cambiado muchas veces, y desafortunadamente, en el último año no he podido publicar el mínimo de un texto mensual que me había propuesto. Con ello contaba desde el principio porque la literatura no me da de comer.

Sin duda, la mayor utilidad de mantener este espacio es que me ayuda a filtrar mis escritos, sacando algunos del olvido y descartando otros definitivamente. Por si a otros escritores que me leen les sirve, toda la gestión de los textos la llevo en Evernote, etiquetando como pendientes los que aún no he publicado. Es muy útil como almacén previo.

Todos los años, por estas fechas, publico un cuento de Navidad. Podéis leerlos aquí, pero os advierto que no tienen nada de típico. Espero que os gusten. Gracias a todos por acompañarme.


25
dic 14

Santa

Santa

Siempre sospechaste que la leyenda ocultaba algo de verdad, y que como siempre sucede con ese resquicio de verdad, es más atroz que la ficción. Tus amigos deseaban con todas sus fuerzas que llegara Nochebuena porque Santa les traería sus regalos favoritos. Una bici, dos o tres muñecos de la colección de temporada, los más afortunados una consola. Hacía tiempo que te desagradaba la idea de que Santa, si es que existía, se colara en tu casa cuando todos estabais durmiendo, que os observara en silencio y que dejara regalos a los que se habían portado bien. ¿Qué pasaba con los que se portaban mal? ¿Qué les dejaba? Continue reading →


11
sep 14

Susurros

Ataúd

En duermevelas escuchó a dos personas susurrando. Una de ellas era su mujer. Recogió palabras sueltas, pero dedujo que conspiraba con un amante para matarlo y enterrarlo. Se fue a incorporar pero los músculos no le respondieron. Seguramente lo habían sedado. Todo estaba muy oscuro y las voces sonaban amortiguadas. Quiso pedir auxilio pero fue en vano. Entonces una súbita luz blanca lo cegó, y al instante vio, a través de una especie de ventana, el rostro hinchado por el llanto de su mujer, que le estaba dando el último adiós.


30
jul 14

Moscas de la fruta

Mosca de la fruta
Siempre he recelado de esas moscas de la fruta. De lejos no parecen gran cosa, pero cuando las miras más de cerca, puedes notar cómo te observan con esos ojitos rojos inexpugnables. Y se quedan quietas, sin asustarse, como si supieran que sólo te mueve la curiosidad y no otro instinto que sería letal para ellas. Su forma de volar me ha llevado a pensar que me vigilan. Se posan en una pared, luego en otra, luego pasan cerca de mi cara, pero siempre mirando, siempre atentas. Ahora mismo hay una revoloteando  alrededor. Aunque me provocan cierta repugnancia irracional, no soy capaz de matarlas, como si fueran algo más que insectos, como si albergaran una conciencia superior. Sigue volando y de pronto lo veo. De refilón, muy deprisa, como si alguien hubiera pulsado un botón equivocado sin darse cuenta, en mi televisor aparece mi cabeza deformada y vista desde arriba, justo por donde está volando la mosca en ese momento. Con habilidad sobrehumana esquiva mi manotazo y escapa por un conducto de ventilación, dejándome en la sala con el incómodo zumbido del silencio repentino.

13
jun 14

El ocaso

Sculpted by Nature | Patrick Di Fruscia (http://bit.ly/TPTsFA)

Sculpted by Nature | Patrick Di Fruscia (http://bit.ly/TPTsFA)

En aquella tierra, los atardeceres eran el espectáculo más maravilloso que un viajero puede imaginar. La lenta evolución de su sol se podía sentir muy dentro, como una caricia en el alma. Las tonalidades cambiantes evocaban hermosos recuerdos y podían despertar sensaciones que llevaban dormidas mucho tiempo. Los habitantes de ese mundo prodigioso no estaban hechos para durar. Cuando nacían, una sonrisa enorme adornaba su rostro, asombrados por la belleza que los rodeaba. Todos procedían de una sola madre, que se hallaba en el interior de una gruta sombría. Torpemente, animados por su instinto, ascendían por una pendiente y se detenían al llegar a la cumbre. Su vida se prolongaba hasta el ocaso. Los que nacían de noche se quedaban dormidos para siempre en el camino, y con el tiempo se convertían en flores y en deseos vaporosos. Los que lograban llegar, sonreían con más ganas, se abrazaban a los que tenían más cerca y contemplaban la fuerza que recorría todos los rincones que alcanzaban a ver. Animales, aves eternas, lagos conscientes, vientos que transportaban armonías… Cada segundo de vida era para ellos un regalo, una certeza de que estaban allí, de todo lo que había sido y de lo que sería. Con los últimos rayos de sol, el sueño los iba atrapando y se quedaban dormidos con el resto de aquella inmensidad virgen. La madre, que nunca había visto la luz, se alegraba por ellos.


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