Muchos no vamos a morir en una cama mientras dormimos. Quizá nos espera un final lleno de sufrimiento, un abismo insondable donde el tiempo se estire indefinidamente.
No niego que esa idea me da miedo. Pero es tal el sufrimiento psíquico que he padecido a lo largo de mi vida, que me veo capaz de acostumbrarme.
A lo que no me acostumbraré nunca es a perder todas las cosas hermosas de la vida.


