Eduardo Martos Escritor y Mentor de Escritura Creativa

Tagsueño

El río prodigioso

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Estoy cruzando un puente. Uno que no existe, creo, o que aún no se ha construido, o que se derribó hace mucho tiempo. A mi derecha está la Torre del Oro, algo lejos. Es de noche. Instintivamente miro hacia la oscuridad líquida del Guadalquivir como si supiera que voy a ver algo. Y así es.

Veo formas enormes moviéndose bajo la superficie del agua. Son muchas y son blancas. Nadan a gran velocidad. Con gran emoción acierto a ver un grupo de delfines. Algo después, varios cachalotes seguidos de una ballena azul. Nadan río arriba, como si escaparan del mar. En un islote que nunca ha estado ahí, un elefante africano juega o lucha con un león, y los ilumina una luz dorada que viene de todas partes pero sólo incide en ellos.

Entonces mis sentidos despiertan, pero yo sigo allí, en medio del prodigio.

Ejecución

E

Presionando fuertemente sobre su cabeza, le indicó el procedimiento con frialdad:

—Los técnicos incrustan el cañón de la pistola en el cráneo para minimizar el recorrido de la bala. De esa forma, el sufrimiento es casi inexistente.

Antes de pasar a la cámara de ejecución, me permitieron despedirme de mi familia, a la que ya no volvería a ver. Toda mi vida (la futura, la que no iba a vivir ni a sentir) se dibujaba vertiginosamente en mi mente. Me quedarían unos minutos en esa sala blanca, aséptica, con esos extraños contemplando mi horrible final. Sentí que el mundo se me escapaba por los pies y traté de urdir algún plan de fuga, que resultó ser completamente inútil. La puerta estaba abierta y los técnicos me esperaban con la pistola cargada.

Los clones

L

Los clones

Cada cierto tiempo, un clon de su hijo pequeño surgía de pronto. A veces aparecía en una habitación, otras en medio de la noche. En ocasiones llamaba a la puerta. Su edad variaba levemente de la del original, a quien marcó tras la primera visita inesperada. Alguna vez se había preguntado qué hacer con ellos. Una sombra atravesaba su pensamiento, pero la desechaba con repugnancia. Cuando los miraba jugar, veía a sus hijos. Todos eran su hijo.

Delicioso bocado

D

Pixelated Crumb - http://bit.ly/pcE93o
Pixelated Crumb – http://bit.ly/pcE93o

Un leve espasmo y la pierna extendida cogiendo más de su mitad de la cama indica inequívocamente que se ha dormido. Su larga melena ha capturado el aroma del exquisito pastel que ha preparado esta tarde. A él le cuesta un poco más coger el sueño, tiene demasiadas preocupaciones rondándole la cabeza. Las orejas le tiemblan en un gesto que es mitad nerviosismo, mitad cansancio. Se ha echado con hambre, pero ya era tarde para cenar. De un momento a otro está soñando. Se encuentra en una habitación donde todo es blanco y sólo hay una mesa, también blanca, en el centro. Sobre ella hay un pastel muy apetecible. Se acerca porque su olor lo inunda y lo embriaga. No hay cubiertos, así que decide morderlo a la vieja usanza. Al principio le cuesta dar el primer bocado, está muy duro. Pero cuando lo consigue, un cálido relleno se abre paso y riega el pastel y su agradecida lengua. Es un cálido relleno carmesí que se le antoja crema de frambuesa y que ya se derrama por toda la mesa, por el suelo, entre sus manos inquietas. Es un sabor delicioso que lo incita a seguir comiendo. A medida que va arrancando pedazos del pastel, éste parece hacerse más grande, al igual que su apetito. Sigue mordiendo, masticando, saboreando y tragando sin medida, y el pastel no se acaba. Nunca ha probado nada parecido. Se detiene a gozar de la jugosa textura y del aroma que deja una vez que pasa por el paladar. De pronto siente un ligero cosquilleo en la nariz y se despierta. Está mojado, pringoso. Enciende la luz y ve las sábanas blancas teñidas de carmesí, como sus manos y el suelo, a su novia en el centro de la cama, dormida para siempre.

 

Microrrelato incluido en Lapso.

Eduardo Martos Escritor y Mentor de Escritura Creativa
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Sobre mí

Eduardo Martos

Soy Eduardo Martos, y ayudo a los escritores a encontrar su voz. Soy escritor, y con el tiempo me he convertido en mentor de escritura creativa para que otros autores no tengan que recorrer caminos tan arduos como los míos.

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