Eduardo Martos Escritor y Mentor de Escritura Creativa

Tagexistencia

Esforzarse

E

Esforzarse suele ser el camino equivocado. Hay que buscar el camino que no opone resistencia, el que nos hace disfrutar de cada instante, el que nos hace ser nosotros mismos.

Hambre

H

Todo esto que hemos construido, todo lo que seguiremos construyendo (esta tecnología, esta cultura, esta civilización) no es más que el residuo de nuestras necesidades, lo que la manada de lobos deja a su paso tras saciar su hambre.

Pero luego habrá más hambre, y no hay nada que podamos hacer para saciarla.

¿Qué somos?

¿

¿Accidentes probabilísticos que tienen la ilusión de sentir, de trascender? ¿Una mezcla indefinible de incontables entidades que se afanan por prolongar su propia existencia difusa? ¿Autómatas que trabajan y, a veces, sueñan con otros mundos? ¿Sueños que alguna vez dejarán de ser soñados por alguien?

Un trazo muy breve

U

Somos un trazo muy breve en la vastísima historia del Universo, pero quiero sentir que este trazo, mi trazo, es tan profundo y tan distinto que nada pueda borrarlo del todo jamás.

El libro que no escribiré

E

Lecturas - FILHIN
Lecturas – FILHIN

El libro que siempre he querido escribir, y que posiblemente nunca consiga siquiera empezar, es aquel que hable por mí cuando me haya ido, que no diga dos veces lo mismo, que sea cambiante, laberíntico, inextricable. Un libro que me contenga, eternamente, en sus páginas silenciosas.

Cuerpo sin vida

C

Cuerpo

Donar mi cuerpo a la ciencia me parece una opción muy coherente. En primer lugar, puedo contribuir con el conocimiento colectivo y ayudar a salvar vidas en el futuro, lo cual es en sí una recompensa. En segundo lugar, supone un ahorro económico para mis allegados, sobre todo porque se me ocurren pocas maneras más absurdas de gastar dinero que en mi cuerpo sin vida. Por último, el hecho de que mi cuerpo no quede atado a un lugar concreto, ya sea en forma de tumba o de cenizas, permite que mis seres queridos me recuerden donde quieran y cuando quieran, sin ataduras, incluso que me reinventen si les apetece. No es ninguna forma de inmortalidad (al cabo de un par de generaciones acabas siendo irremisiblemente olvidado), pero sí es una hermosa manera de prolongar el ser, de seguir estando entre los que te han querido en vida.

Las horas felices

L

A Julio

¡Quiero decirte tantas cosas! Mi alma entera rebosa de abruptas emociones indescriptibles, todas ellas desconocidas y fascinantes. En ti está mi vida nueva, mi anhelo de futuro, toda la enseñanza pura que, aun siendo escasa, deseo transmitir. No me sobran las horas, pero cuando son para ti se hacen pequeñas eternidades en secreto, momentos irrompibles que transcurren en las silenciosas estrellas, en el fondo del océano, en las altísimas montañas de los cuentos, salpicadas de mágicos bosques y de cascadas relucientes.

Me da miedo esta felicidad. Este abismo de ilusiones y de momentos que nos esperan como sencillas cajas de sorpresa. En tus ojos descansa mi inmortalidad, pero también mis límites. Con cada uno de tus descubrimientos, con cada sonrisa tuya, descubro una nueva grieta en la aparentemente sólida construcción de mis creencias. Y de ellas brota un amor tan inmenso, una felicidad tan abrumadora, tantas ganas de abrazarte…

Sólo a veces puede uno ver toda su vida como una sombra arrojada y desnuda. Sólo a veces recuerdo que lo importante no es la sombra, sino quien la proyecta.

Eduardo Martos Escritor y Mentor de Escritura Creativa
Lapso

Sobre mí

Eduardo Martos

Soy Eduardo Martos, y ayudo a los escritores a encontrar su voz. Soy escritor, y con el tiempo me he convertido en mentor de escritura creativa para que otros autores no tengan que recorrer caminos tan arduos como los míos.

Si quieres saber cómo puedo ayudarte, ponte en contacto conmigo y háblame de ti, de tus anhelos y de tus inquietudes.

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