2 Comments

  1. Inquietantes palabras, Eduardo.

    Sobre todo, cuando una piensa que más aterrador que ver cómo personas de nuestro alrededor se vuelven extraños, es el riego de convertirnos en extraños para nosotros mismos. Creo que es en ese momento cuando nos perdemos….

    Enhorabuena por el blog ;-)

  2. Eduardo Martos

    Tus reflexiones son siempre agudas y profundas, Xenia. Muchas gracias por pasarte.

    Un abrazo.

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