Se pierden

Cada una de nuestras palabras, que a veces creemos eternas, duran apenas unos instantes. Todo lo que digamos o hagamos tendrá un recorrido efímero. Los recuerdos durarán un suspiro más, pero también se acabarán desgastando.

Entonces, ¿por qué cargamos muchas de nuestras palabras con tanta emoción? ¿Por qué decimos «te quiero» como una promesa eterna? ¿Por qué sentimos que todo esto se quedará para siempre? ¿Por qué nos parece una traición que muchas de esas frases no nos hieran muy adentro?