Eduardo Martos Escritor y Mentor de Escritura Creativa

Carta surrealista

C

Olivetti

A Isa

Tu amor de violenta espuma violácea me va marcando las palabras que debo escuchar, las notas que me deben llenar, la eléctrica fuga de mis dudas. Y de pronto descubro que soy tú intentando fingir un yo.

El otro día, la calle estaba perfumada de alcanfor salido de alguno de nuestros cuentos de Cortázar, y en algún café de esquina sonreía, con nombre tipografiado con Olivetti, una chica que quizá no estaba.

Tanto tiempo juntos me ha ido construyendo una casa donde a veces me quedo un tiempo, pero de la que a ratos me apetece salir y dejar las ventanas abiertas. Y no basta con respirar hondo. No basta.

Los enamorados iban al parque, van al parque, irán al parque al atardecer, como siempre. Y concluirán un perfecto rito que nosotros hemos gastado y acaso perdido. Ahora pienso que sería hermoso seguir su danza de nuevo, pero me pregunto si merece la pena.

Lo que trato de contarte a cachos, a sentimiento mutilado, es que me asfixio y sin embargo quiero seguir. Pero necesito tu mano. Tu expresión estática de póster de Ella Fitzgerald o de James Dean. Tu mirada a veces nula que transmite tanto… de mí hacia ti. ¿Recuerdas cuando nos inventábamos nuestra historia, cuando pensábamos que estaría llena de instantes-selva-sombreados, de frescura-flor, de timidez-niña-eterna? Y se nos olvidó lo más grave: la sombra-gris-tristeza.

Las hojas caen y envidian a las verdes perennes. Pero el Tiempo las compadece y, al poco, renacen más hermosas, más brillantes, renovadas. Y basta un árbol de un bosque oculto; y sobran motivos para estar allí.

No puedo perderte. No puedo abandonar las risas de vivo poema líquido, las broncas de chispa fácil, las reconciliaciones de whitelabel y ronnegrita entre beso y borrachera. No puedo dejarte en brazos de la nostalgia sólo por las dudas, si al fin y al cabo con dudas te conocí y ellas arroparán mi lecho de muerte. No puedo porque me siento débil y cobarde y el camino es negro y hostil y hay ausencias que dan miedo.

Tú, de mirada-brecha en mi alma, de preciso instante para calmarme y para excitarme, de colchón azul y sábana estampada de naves espaciales, de cosas que son mías como tuyas y de tantos detalles que matan de dulces. A ti no puedo dejarte, a ti no puedo.

Y es que todo era una sorpresa, incluso para mí. Mira, acabo de terminar la carta y no había notado que hoy es catorcedefeberero-sanvalentín, y me ha alegrado. Por fin un rito, por fin una certeza (tú misma, tu vida, tu amor), por fin las nuevas hojas verdes en mis ratos de primavera naciente.

Sobre el autor

Eduardo Martos

Padre, emprendedor (@soynatiboo), fotógrafo (@tengofilhin) y escritor que ama la vida y desconoce el Universo.

Por Eduardo Martos
Eduardo Martos Escritor y Mentor de Escritura Creativa
Lapso

Sobre mí

Eduardo Martos

Soy Eduardo Martos, y ayudo a los escritores a encontrar su voz. Soy escritor, y con el tiempo me he convertido en mentor de escritura creativa para que otros autores no tengan que recorrer caminos tan arduos como los míos.

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